martes, 23 de junio de 2009

Jennifer Love Hewitt le teme a los fantasmas

Las escenas que por cuatro años ha grabado para la serie de “Ghost whisperer” han sido terroríficas, ya que ella le teme a los fantasmas en la realidad.

A veces se sorprende a sí misma mirando por encima del hombro para comprobar que no hay fantasmas tras ella. Grabar una serie sobre almas en pena a quienes ayuda a superar el limbo parece masoquismo para alguien que le tiene miedo a las alturas, que suele rehusarse a viajar en avión y que padece claustrofobia.

Pero Jennifer Love Hewitt lo ha hecho durante cuatro años con la serie Ghost whisperer que este viernes transmite su final de temporada. Y a pesar de este tiempo encarnando a Melinda, simplemente no se acostumbra al miedo y recurre a algunos trucos de cámara.

Revela por ejemplo que en el episodio de “La leyenda de Bloody Mary”, Melinda debe recitar este nombre tres veces frente a un espejo para que aparezca su espíritu: “Yo crecí escuchando esa leyenda, de modo que no pude hacerlo en escena. Lo grabamos de manera en que repitiera el nombre pero no frente al espejo porque tenía mucho miedo. Había más gente en el escenario pero era demasiado terrorífico y oscuro para mi”.

Y cuando va de regreso a casa a las tres de la madrugada luego de un día de trabajo, Jennifer voltea alrededor para cerciorarse de que no hay fantasmas. “Creo demasiado en esas cosas”, admite.

Pero ella no es la única que se siente afectada en la vida real por la serie. Los espectadores también se la han creído. A veces la detienen en la tienda de abarrotes, justo mientras compra las conservas. Le piden un minuto y le confiesan: “Mi abuela se aparece todas las noches en el jardín donde plantaba rosales”.

Jennifer Love Hewitt se toma su tiempo para explicarles que ella no es la Melinda que interpreta en la televisión, que Ghost whisperer es una ficción, pero que en la vida real ella no tiene poderes síquicos para ayudar a personas muertas que vagan en el limbo.

Hollywood vía Texas

Y si le da tanto miedo, ¿por qué lo aceptó en primera instancia? Jennifer Love Hewiit comenzó su carrera como niña estrella en un espectáculo de Disney llamado Kids incorporated.

Ella venía de Texas, de una familia sureña que se divertía en los rodeos. Y fue ahí donde tuvo sus primeras actuaciones: entre caballos y vaqueros, la niña Love cantaba durante los intermedios.

Su padre tuvo que ceder a los impulsos artísticos de su hija permitiéndole mudarse a Hollywood durante 30 días. Ese era el plazo para que le demostrara que realmente tenía vocación y futuro. Fue suficiente para que consiguiera dos comerciales, uno de ellos con Barbie.

Su paso por el estrellato infantil fue, sin embargo, azaroso e incierto. Tuvo papeles siempre secundarios en películas y series que no consiguieron éxito mediático ni popularidad. Su mayor logro fue aparecer en algunas escenas de la secuela de Cambio de hábito, cinta protagonizada por Whoopi Goldberg.

Ya siendo adolescente consiguió el papel de Sarah en el programa La familia Sallinger, cuyas cuatro temporadas lanzaron a la popularidad a Matthew Fox, Neve Campbell y la propia Love. Su inclusión en el elenco fue lo que se llama “golpe de suerte”. Acudió a la audición vestida con jeans y playera; se formó en una fila donde el resto de las aspirantes lucían bien maquilladas y vestían trajes glamorosos. “Me sentía como una niña de 10 años”. Pero la sencillez de Jennifer la que convenció a los productores. Eso mismo sintieron los espectadores: Sarah tuvo tantos adeptos que de novia ocasional, pasó a personaje principal.

La era del terror y el escote

Hasta entonces nada indicaba que su carrera se ligaría a lo que tanto temía: fantasmas. Pero después de la mencionada serie, decidió actuar en “Sé lo que hicieron el verano pasado”, cinta de terror en la que compartía créditos con Sara Michelle Geller. Juntas provocaron la expectación de un sector del público que se sintió fascinado por los escotes que mostraban sus personajes. La propia Jennifer lo recuerda: “Siempre había algun escote que mostraba algo de nuestros pechos en las escenas, Sara y yo bromeábamos e incluso les pusimos nombre”. Se rumora que los senos de Jennifer se llamaban Thelma y Louis.

Atravesó así sus años 20 para llegar a los 30 con la serie que le ha dado más popularidad: Ghost whisperer. Entre las cintas de terror y el cuarto año de este programa, ha sido una década vivida en un grito, en el límite de sus propios miedos. Ella lo confiesa: “A veces tomó unos minutos para reírme histéricamente y calmarme luego de las grabaciones”.

Curiosamente, el asunto de los escotes ha sido tema de conversación nuevamente al grado de que en la cuarta temporada se decidió que Melinda vistiera más discreta. “Hubo un momento en que de pronto los escotes eran más importantes que rescatar a las almas en pena. Nosotros éramos muy conscientes de que el atuendo de Melinda en las primeras temporadas era provocador, lo hicimos así porque en televisión sólo aparecían mujeres en uniforme o trajes sastre. Pero pensamos que era tiempo de restringir los escotes”.

Aun así, sabe que no puede prescindir totalmente de ellos: “Conservamos algunas escenas de Melinda en camisón de noche para ese público que le gusta, tú sabes, esos adolescentes de 14 años”.

Por otra parte, para olvidarse de fantasmas, nada como su casa. Revela que las actividades caseras son las que le permitieron ser una estrella adolescente, veinteañera y, ahora treintañera, sin que haya sufrido demasiados escándalos. “Hollywood es grandioso pero soy muy hogareña. Y entonces, lavar la ropa o limpiar la caja del gato son tan importantes como la actuación o el canto”.

El Universal (México)

0 comentarios: